Raúl Flores Martínez.
La reciente decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de anunciar su respuesta a los aranceles impuestos por el gobierno de Estados Unidos en la explanada del Zócalo capitalino el próximo domingo ha generado una ola de críticas y cuestionamientos.
¿Se trata de una postura firme en defensa de los intereses nacionales o de una estrategia populista con miras a fortalecer su imagen?
Desde que Washington diera a conocer la imposición de nuevos aranceles a productos mexicanos, la incertidumbre ha crecido en distintos sectores económicos del país.
Empresarios, exportadores y analistas han esperado con interés la postura oficial del gobierno, con la expectativa de una respuesta estratégica y bien fundamentada en foros adecuados como la Secretaría de Economía o la Cancillería. Sin embargo, la mandataria ha optado por un escenario más simbólico: la plaza pública.
El Zócalo, tradicionalmente utilizado por el oficialismo como un espacio de concentración política, parece convertirse nuevamente en una plataforma de legitimación del discurso presidencial.
A lo largo de su carrera, Sheinbaum ha seguido la línea de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien convirtió las plazas públicas en foros de comunicación gubernamental más que en espacios de deliberación técnica.
Esta práctica ha sido criticada por la falta de formalidad y profundidad en la presentación de soluciones a problemas de gran calado.
Expertos en comercio internacional consideran que un anuncio de tal magnitud debería darse en un marco institucional que permita el análisis técnico y el diálogo con los sectores afectados.
Además, el hecho de que el anuncio se haga en un acto masivo en domingo despierta sospechas sobre un intento de capitalización política más que de una verdadera estrategia económica. Con elecciones intermedias en el horizonte, la presidenta podría estar buscando reforzar su conexión con las bases populares en lugar de ofrecer soluciones concretas.
El riesgo de politizar una respuesta que debería estar basada en criterios económicos es alto. Si el mensaje del domingo se centra más en la confrontación y el nacionalismo que en propuestas viables, la incertidumbre en los mercados podría agravarse, afectando la inversión y el crecimiento del país.
Ante este panorama, la pregunta queda en el aire: ¿Será la respuesta de Sheinbaum un acto de estadista o simplemente otro mitin político? El próximo domingo tendremos la respuesta.