Raúl Flores Martínez.
La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes recientemente publicó su informe anual correspondiente a 2024, revelando un alarmante incremento en la producción y distribución de drogas sintéticas en el mundo. La expansión acelerada de esta industria ilícita está teniendo graves consecuencias para la salud pública y la seguridad global.
El informe destaca que las drogas sintéticas, como los opioides sintéticos y los estimulantes de tipo anfetamínico, han superado en incautaciones a las drogas de origen vegetal en diversas regiones. Estas sustancias son más potentes, fáciles de producir y distribuir, lo que supone un desafío sin precedentes para las autoridades internacionales.
La JIFE informa que en 2024 se han detectado nuevas sustancias psicoactivas en 160 países, con más de 25,000 incidentes reportados. La fabricación de estas drogas se ha vuelto más sofisticada, utilizando precursores químicos no fiscalizados para evadir los controles internacionales.
En el transcurso del año, se han registrado más de 700 remesas de precursores ilícitos, sumando 136,000 toneladas sólidas y 3 millones de litros de sustancias químicas.
El consumo de opioides sintéticos ha provocado cientos de miles de muertes por sobredosis en el último año. Además, el informe subraya la desigualdad en el acceso a medicamentos controlados para el tratamiento del dolor y enfermedades neurológicas, afectando especialmente a los países en desarrollo.
Otro problema crítico es la proliferación de productos farmacéuticos falsificados y subestándar en el mercado, lo que agrava los riesgos para la salud pública.
Ante esta crisis, la JIFE ha impulsado la operación Zodiac, logrando la incautación de 285,000 preparados farmacéuticos ilícitos. Asimismo, se han llevado a cabo 45 eventos con la participación de 1,300 funcionarios para fortalecer la cooperación intergubernamental.
El Programa GRIDS también ha sido reforzado para rastrear el tráfico de precursores químicos en tiempo real. En su informe, la JIFE insta a los gobiernos a reforzar sus marcos legales para regular estos precursores y fortalecer las estrategias de prevención.
Este informe recomienda una mayor cooperación entre organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, INTERPOL y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito para enfrentar la crisis de los opioides sintéticos. Además, se enfatiza la importancia de adoptar enfoques basados en la evidencia para el tratamiento de adicciones y la reducción de daños.