Por. Rubén Cortés
Martí Batres anunció investigaciones a funcionarios de Salud del sexenio antepasado. No importa que México se convirtió en el sexenio pasado en el país más corrupto de América, según Transparencia Internacional: ¡Estos van por los corruptos de antes!
López Obrador ganó la presidencia, porque convenció a los votantes de que el gobierno de Peña Nieto era corrupto. Pues, tras seis años de administración de López Obrador, México es más corrupto que nunca en su historia.
En su medición más reciente, Transparencia Internacional colocó al México del tiempo estelar de la 4T en la posición 140 de 180 países, a la altura de Iraq, Uganda y Nigeria: de 100 puntos posibles como calificación máxima, México obtuvo 26.
¿Corrupción para castigar? Ahí tienen a mano a Ignacio Ovalle, bajo cuya dirección fueron desfalcados 20 mil millones de pesos en Segalmex. No: Batres anunció que van por quien tenía su cargo actual, en el sexenio de Peña Nieto: José Reyes Baeza.
¿Quieren castigar la impunidad? Pues la tienen fácil: en el instituto Nacional de Migración sigue como director Francisco Garduño, señalado, con pruebas, de negligencia, en el caso de 40 migrantes calcinados durante un incendio en una celda del INM.
La presidenta Sheinbaum admite que el incendio fue una mala experiencia que debe castigarse, pero que en este momento es mejor aprovechar la buena trayectoria de Garduño “en un momento crítico para la política migratoria”.
Para mantener a Garduño en el puesto, Sheinbaum hasta hizo a un lado a su designado para el puesto, el exgobernador de Puebla, Sergio Salomón, quien fue clave para apuntalar su victoria en Puebla, durante las pasadas elecciones presidenciales.
Justifica Sheinbaum la permanencia de Garduño:
“Cuando hay malas experiencias, tienen que sancionarse, pero no queremos que, en este momento tan importante, haya una falta de coordinación con el nuevo equipo. Por eso decidimos un período de transición largo, para que se conozcan todos los procesos”.
Como sea, quien dirige Migración en México es alguien como Garduño, quien hasta hace dos semanas tenía que acudir a firmar semanalmente ante el Poder Judicial, no cambiar de domicilio, y tomar cursos de derechos humanos y protección civil.
Pero ya no debe firmar más ante un juez, porque fue exonerado en el juicio por el incendio de la estación migratoria de Ciudad Juárez, que dejó 40 muertos. Aunque López Obrador lo había adelantado: “Garduño es buena gente”.
Pero Garduño no tiene autoridad moral para continuar al frente de Migración. Y tampoco tiene la capacidad necesaria. El incendio ocurrió, debido a sus laxos sus controles de evaluación y de confianza del personal, ni comprobaba perfiles éticos.
Los 40 migrantes murieron quemados, porque nadie encontró la llave de la celda para sacarlos.
Eso sí es impunidad.